miércoles, 1 de julio de 2015

BIENVENIDO A CASA DRÁCULA

Mi historia. Mi historia fue muy dura, pero logré sobrevivir. Viaje a lo largo del mundo, presencie todas los cambios en la historia, soy una enciclopedia viviente. Ahora me encuentro en un lugar, no dire donde, en el que vivo con mi gente. Parece un palacio pero es una casa grande de piedra con pocas ventanas para hacer el entorno más oscuro y más frío, con más de sesenta habitaciones y en las que algunas siempre están vacías porque todos compartimos con todos, exacto, somos muy considerados, la mayoría de veces en una habitación llegan a dormir más de ocho personas y a saber qué es lo que pasan en ellas. Pero en mi habitación solo duerme dos personas, yo y mi ego.
Hay una cosa que siempre me cabrea, que me despiertan durante mis horas de sueño, esos cabrones no saben hacer las cosas en silencio. Me levanto, me pongo la bata para que no vean que no llevo nada, pero ellos ya me conocen así que ya lo saben. Cuando abro la puerta grande doble de mi habitación veo a una chica con una mano en su cuello corriendo por el pasillo dejando un rastro de sangre a cada paso que daba hasta que los chicos la alcanzaron y la devoraron, antes de llegar a las escaleras las puertas detrás de mi estaban marcadas con sangre y del cuarto contiguo se oían unos gemidos. Cuando llegué a las escaleras, había un río de sangre que venía desde arriba hasta parte del salón, bajé y me encuentro a Damian arrancándole a unos individuos sus miembros del cuerpo y mostrando una sonrisas malévola y detrás de él se encontraba una vampira, que ni siquiera me acuerdo de su nombre, que tenía encadenado al techo a un hombre que al parecer disfrutaba de lo que ella le hacía.
-¿No sabéis hacer menos ruido? Hay algunos que necesitan dormir y como alguien me despierte de nuevo lo encierro en la habitación del pánico - una habitación que a veces dejaba entrar el sol para que murieran poco a poco, otras veces los dejaba morirse de hambre y en otras ocasiones les encerraba en un ataúd con estacas de madera que se les clavaba en su fria y palida piel a no ser que me cabrearan y les arrancase la cabeza-. Además os tengo dicho que si vais a matar a alguien matad solo a uno Damian, porque para eso nos alimentados de los esclavos que están para nosotros y como uno de ellos aparezcan muertos vosotros acabaréis de la misma manera.
-Vaya, su majestad. Sabe, tenemos nuestras necesidades y significan que tenemos que cumplirlas para saciarnos, Beatrix. Será mejor que nos dejes- Damian, Damian, este no sabe lo que le espera, debe de aprender de la chica vampira, a mantenerse callado y a no responderme. Eric se confundio de persona en 1863-.
Agarre a Damian por el cuello y me lo lleve al sótano de la mansión, este forcejeaba para que le soltara, o él pobre es tonto o imbécil, porque soy mayor que él y eso significa más fuerza. Lo llevo a la sala de experimentos y cierro la puerta con llave, le meto un fuerte golpe a Damian que le lo deja inconsciente y aprovecho el momento para ponerlo en la cama de hierro y atarlo para que no se escape y le corto la garganta para que se desangre. Tapo las ventanas para que no entre la luz solar y luego me siento en un banco al lado de la cama hasta que se despierte. Tardó por lo menos más de una hora, a veces no controlo mi fuerza.
-¡¿Que me has hecho víbora?!
-Cuidado con tus palabras, monstruito. Estás aquí por creerte superior a mi y la conclusión es dejarte aquí para que experimentes tu castigo.
-¡Me moriré de hambre!
-Lo se, pero puedes estar tranquilo que no es mi plan. Te dejaré aquí un... tiempo y luego vendré a buscarte y si te sigues comportando asi te matare y no me importa lo que diga Eric, asi que buscate un hobbie mientras estás aquí, que tengo mejores cosas que hacer - le guiño el ojo y salgo cerrando todas las cerraduras-.
-¡BEATRIX, NO ME PUEDES DEJAR AQUÍ! ¡BEATRIX! ¡BEATRIX!
Subí a mi habitacion y cerre la puerta, me dirigí al espejo. Tal Vez deba de cortarme este pelo. Siento a alguien acercándose a mi.
-Si te lo vas a cortar hazlo por la nuca y que por delante te quede largo, te quedaria mejor.
-No Eric, lo prefiero por los hombros -se me acerca más y me cruza las caderas con sus brazos y me susurra al oído-.
-El corte de pelo que te digo iría genial con esos ojos azules tuyos y tu piel pálida como la nieve, cariño.
-No te lo tomes a mal, aunque me acueste contigo no soy tuya y sabes que solo lo hago... -me giro y desabrochandole la camisa y acariciandole el pecho le digo- lo hago por diversión.
Eric es un hombre alto, rubio con pelo rizado, ojos azul-verde, con tatuajes en el pecho, tiene una piel clara musculada que cuando lo acaricias pareces estar tocando la seda, es el tipo malo que le gusta cargarse todo y ser el jefe, nunca lo veras expresar sus sentimientos por qué verías su otro lado, pero lo que me gusta más es su carácter salvaje y maligno fue por eso que lo volvi vampiro. Lo conozco demasiado bien y cuando se pone asi conmigo es que quiere algo.
-Eric, lo siento, pero tengo que descansar para estar más bella -le beso y le llevo hasta la puerta, él me mira y sale-.
No me améis, y no lo intenteis por que solo soy blanco como la nieve
pero frìo como el hielo.


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