lunes, 6 de julio de 2015

Solo era un sueño

Estaba durmiendo en mi habitación de la mansión y cuando me despierto veo al fondo de mi cama que se encontraban tres hombres uno rubio de piel blanca, con ojos azules, con su camisa negra abierta que deja su pectoral y su abdomen musculado a la vista, su cara expresaba deseo, Eric; él otro chico tenia el pelo negro y unos ojos azules intensos, piel blanca lo único que estaba al descubierto eran sus fuertes brazos y me miraba seductoramente, este era mi James; él tercero, Dean era él más fuerte de todos, tenía su pelo marrón hacia un lado, su piel morena brillaba por la luz, el también tenia una camisa negra pero la tenia medio abotonada y era él que más cerca mío estaba, sus ojos grises me penetraban era como si me estuviera leyendo el pensamiento.
Los tres se levantaron, Eric se quitó la camisa y se sentó más a mi lado por así decirlo estaba pegado a mi y me empezo a besar desde el cuello hasta el hombro produciendome cosquillas. James también se sentó, pero de un modo que lo dejaba frente a mi, me cogió la cara con las manos, me miró y nuestros labios se juntaron que al principio iba de suave a más fuerte. Dean se sentó al lado de James y me besaba desde el hombro hasta la muñeca y me mordió en ella provocandome un grito que me puso más. Ahora solo estaba Dean, mordiendo todavía la muñeca me miró y luego la dejó para besarme. Me quitó despacio la camisa, me acariciaba la espalda lentamente, por donde tocaba me producía escalofríos que me hacían desearlo aún más, yo de mientras le arranco su camisa con mis manos y le beso el cuello, su mano derecha jugaba con el lóbulo de mi oreja derecha y sus labios ahora me besaban el cuello que me hacían retorcerme de placer y en el penetraron sus dientes un instante y de ahí sus labios subieron a mi oreja y me susurro:
-Se que me deseas, cariño.
Abrí los ojos y cuando me fijo veo que no es Dean sino Eric. Él me besa los labios suavemente, me agarra la cabeza y me tumba lentamente sobre las blancas sábanas que ahora se están tiñendo de rojo por mi muñeca. Paso mis manos por su pelo, luego bajo a su cuello y de ahí de recorro la espalda, el me besa el hombro y baja al pecho, después me va besando el vientre haciendo que yo soltara grititos; y ahora se encuentra en mis piernas, levanta la izquierda, la acaricia y me la besa.
-Hueles de maravilla querida - yo asiento aturdida-.
Él se vuelve arriba y me besa y me embiste lentamente, yo cruzo mis piernas en sus caderas y le dejó hacerlo. Nos sentamos en la cama. Yo le aprieto más a mi y le beso fuertemente, cuando abro los ojos ahora es James. El puede ser cariñoso pero en la cama es un salvaje. Él me aprieta más contra el. Me besa salvajemente. Me tumba y me agarra las manos. Me embiste cada vez más rápido. De repente estoy desnuda en el mismo sitio pero con los tres tumbados en la cama también desnudos. Me encuentro girada hacia el lado de Eric, uno de sus brazos me tapa el pecho y la otra mano me acaricia el pelo. Al lado de Eric se encuentra James con su cabeza descansando sobre su brazo y mirándome como si estuviera contemplando una obra. Giro la cabeza y veo a Dean detrás mio que tambien tiene su cabeza recostada sobre su brazo y su otra mano acariciándome las costillas suavemente.
-¿Cómo es que estais aqui los tres? Pensaba que os estaríais matando por mi.
-Tu eres quien mandas. Solo tienes que elegir - decía serenamente Eric sin quitarme los ojos de encima-.
-¿Elegir?
-Si, mi amor. Solo podrás tener a uno de nosotros. Solo tienes que elegir y todo terminara - me susurraba Dean al oído-.
-Tienes que elegir. Solo uno de nosotros te pertenece y tu sabes quien es - esta vez era James diciendolo seriamente-.
-Si tengo que elegir, es a los tres ¡os quiero a los tres!
-Lo siento cariño - dijeron los tres al unísono, levantándose cada uno de la cama, vistiéndose y saliendo por la puerta, mientras yo me tapaba con la sábana y me levantaba a toda prisa-.
-¡James! ¡Dean! ¡Eric! No, os podéis ir. ¡No me dejéis sola! No me podéis abandonar, sois lo único que me queda, volved.
Me despierto sudando y mi cama está revuelta, las sabanas están en el suelo y ya es de dia, gracias a dios que las cortinas están cerradas. Me tumbo. Miro a los lados de la cama y empiezo a pensar en él sueño.
-Elegir a uno de los tres. Eso es imposible.

Ven conmigo, mis noches son eternas,
juntos saciaremos nuestro apetito carnal.
Dejaré que tus labios prueben el néctar
que hicieron de mí un inmortal.
Siente el placer de ser mi alimento,
de ser toda mi necesidad y deseo.
Mis ojos te verán cual manjar suculento,
desnudando tu cuerpo que aún no poseo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario